domingo, 8 de julio de 2007

¨Somos del mismo material del que se tejen los sueños¨ William Shakespeare ¨Sólo los soñadores pueden enseñarnos a volar ¨ Anne Marie Pierce

viernes, 29 de junio de 2007

Zoltan - Un milagro de la vida

Siempre llegaba a las diez de la mañana a la plaza de Bolívar, allí se sentaba en la esquina occidental y como si realizara una costumbre milenaria, empezaba a ordenar sus escasos utensilios sobre una vieja y roída manta marrón que sacaba de su mochila y que aseguraba era de autentica tela persa, todos los días a la misma hora aquel vejete extendía sobre el suelo su auténtica manta voladora como si con ella diera inicio a un antiguo acto de magia. Se la pasaba todo el día meditando y esperando, se alimentaba una vez cada tres días. Perla, su mascota, una perra celosa y egoísta lo acompañaba fiel. Tanto el animal como él, aborrecían el ruido de los carros y ese olor de hospital y farmacia que brotaba de la alcantarilla que estaba al otro lado de la calle. La escasa barba le daba una apariencia cómica, esos escasos pelos grises que adornaban su quemado rostro lo llenaban de misticismo. Sobre su cráneo calvo se dibujaba un extraño símbolo que semejaba borrosamente el camino de unas huellas o el pie de un infinito animal, la barba caía sobre su pecho horquillada y desordenada. Era delgado, de piel curtida y de ojos impenetrables. Aquel hombre llevaba sobre sí una oscura sabiduría, parecía hecho de la misma materia de los sueños; misterioso, seductor y al mismo tiempo despiadadamente apocalíptico. A eso de las once de la mañana empezaban a llegar sus clientes, la perra gruñía, más la gente sabía que ese refunfuño tan sólo era la bienvenida y el riesgo que se corría por ser atendido. Todos los hombres, mujeres y niños iban a él por su magia. Zoltán le llamaban, Zoltán, el vendedor de sueños. Cada pedido era secreto y tenía que ser dicho de forma humilde al costado derecho del vejete, donde el ojo inerte de la perra no pudiera seguirlos. Después, los clientes se retiraban unos cuantos metros y esperaban el llamado del mago. Todos los días ocurría lo mismo, los hombres se acercaban, a su oído celestino, por sueños de aventura y riesgo, por sueños de sabiduría y eternidad. Por su lado, las mujeres pedían sueños de lujo, de suerte, de gloria y de felicidad. Los niños eran los que mejor aprovechaban el poder del anciano, ellos lo hostigaban con sueños de esperanza, de momento, de juego, de alegría, sueños de goce y tranquilidad. Al terminar la jornada Zoltán levantaba su manta la metía en su mochila y empezaba el camino a casa por el viejo callejón del “Volcán de las Nieves”, la gente con tristeza tenía que aceptar que se iba. Siempre su despedida causaba un asombro único, la gente quedaba estupefacta viéndolo partir, la escena de las palomas desesperadas volando encima de la cabeza del anciano en un círculo perfecto, la perra llevando el compás alegre de su dueño y él, ignorante de cuanto le rodeaba, desapareciendo como un espejismo entre el confín de las calles, hacía que la leyenda del vendedor de sueños se fortaleciera como el deseo de un oasis en medio del desierto. Un día, llegó, hasta el sitio acostumbrado de Zoltán, un hombre alto, robusto, de un escaso y burlesco bigote y de unos ojos verdes oceánicos, aquel hombre reposó sobre el hombro izquierdo la mano derecha y sin dejar que la perra gruñera sentenció con magnífica voz: - ¡Zoltán, ya es hora de que despiertes!- dicho esto desapareció ante la estupefacción de los clientes que comenzaban a llegar. Cuando Zolio Tangarife abrió los ojos, su esposa y sus dos mustias hijas se abalanzaron sobre su cama de convaleciente con lágrimas verdaderamente felices. En ese preciso instante, en que se desarrollaba aquella grata escena, irrumpió en la habitación un hombre de bigote burlesco y ojos verdes oceánicos, al verlo, Zoltán preguntó: -¿Doctor cuánto he dormido? El medico haciendo un seño de seguridad respondió: - Tan sólo cinco años.

jueves, 28 de junio de 2007

Un mensaje a los Peregrinos Oniricos

Un cargador de agua de la india tenia dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenia la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabia perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación. Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.” El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.” Así lo hizo la tinaja, y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces: “Te diste cuenta de que la flores solo crecen en tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.” Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados. "Uno no deja de reír por hacerse viejo, se hace uno viejo por dejar de reír" “Una vida larga es apenas suficiente para que un hombre y una mujer se comprendan; Y ser comprendido es amar. El hombre que entiende a una sola mujer será capaz de entender bastante bien casi todo.”

domingo, 13 de mayo de 2007

¿Con o sin Música?

Para los que suelen escuchar musica mientras leen.. aqui les dejo varios temas de buenas bandas y solistas, facil y sencillo, respetando al que no le agrade hacerlo. Lo único que tienen que hacer es dar al boton de stop (arriba-izq) si es que no quieren escucharlos. PD: Quien desee escuchar algun otro tema ya sea su gusto, dejar su comentario y sera subido. Así podremos escuchar nuestra música cada vez que visitemos la página. (haa.. deben esperar unos segundos mientras se cargan los temas) Espero lo disfruten.. tanto como yo.